Los beneficios psicológicos de bailar

Este post lo escribí escuchando September Song, de Agnes Odel

Bailar es más que dejarse llevar por la música y el ritmo. Es dejarte sentir, concederte una cita para conocerte más y mejor. Sin darte cuenta proyectas aquello que llevas dentro, reflejas tu estado de ánimo, afloran tus sentimientos, frustraciones, penas, alegrías… Te desnudas frente al espejo de una melodía.

Bailar es sanador, es medicina para el alma. Además, su punto más fuerte es que permite vincular a las personas emocionalmente, tiene una capacidad sociocomunicativa.

Y quién mejor para hablarnos de lo que produce la danza, que Leonardo Robayo, bailarín, coreógrafo y profesor de danza contemporánea, con dilatada experiencia docente y en el escenario. Creador de la compañía de danza “El tercer piso”.

Empezaré diciendo lo que digo cuando entro a dar una clase de danza-improvisación o danza-creación: “no soy terapeuta”. Sin embargo, es inevitable que al indagar en los aspectos creativos de cada uno aparezcan preguntas, miedos, bloqueos y encuentro de emociones, que a mi ojo de profesor de danza, creador e interprete, no se me escapan, tal vez por la experiencia, la sensibilidad que te da la danza o por el simple hecho de ser humano y tener las mismas inquietudes.
En varias ocasiones, en mitad de una clase una persona rompe a llorar y necesita salir de la sala un momento para respirar o a hacer catarsis, ante los cual asiento y le digo que cuando se sienta más tranquila regrese. Pero ese es el punto de partida con esa persona para poder indagar y potenciar la emoción por la que acaba de transitar (sin usar una sola palabra) para trabajar con ella la emoción. Se trata de una emoción sincera que nace de cada uno cuando nos lo permitimos o estamos tan emocionalmente expuestos que no queda otra más que ser uno mismo. Y tal vez sea esa la parte más bella de la danza (creación, improvisación) que es lo que me concierne. Ese momento donde el cuerpo conecta con la emoción, y sin poder contener más o sin poderse mentir a si mismo se suelta (creo que con las palabras nos podemos y podemos engañar a otros muy fácilmente, pero para hacer lo mismo con el cuerpo hace falta mucho entrenamiento en el que tuvimos que pasar por el mismo proceso: “emocionarnos”).
Al cabo de varias sesiones con el mismo grupo de personas es inevitable que algo suceda de forma individual y grupal. La mayoría de las personas continúan en procesos creativos, se apuntan a clases, modifican algunos hábitos y lo hacen parte de su rutina diaria. Las pocas que no regresan siempre preguntan de manera tímida cuando será el próximo curso, porque aún no se sienten preparadas, pero algo sucedió y no saben cómo explicarlo, la duda ha sido sembrada.

 if_40_EmoticonsHDcom_343134 No más vergüenza

Precisamente uno de los mayores beneficios es la desinhibición. Al bailar dejamos a un lado los prejuicios, la vergüenza, y todo aquello que nos cohíbe.

Las emociones y sentimientos generan movimientos corporales inesperados, improvisados, creando una secuencia única y natural. Rabia, pena, ansiedad… se canalizan de una manera sana a través de un juego entre las manos, los pies, la cabeza y el torso. Y viceversa. Hay movimientos que, unidos a una música, despiertan sensaciones y desperezan estados de ánimo que parecían aletargados.

if_vector_65_06_473786Imaginación y creatividad

Truman Capote decía que “todos tenemos capacidad de trabajar creativamente, lo que sucede es que la mayoría jamás lo nota”. Y la danza hace precisamente aflorar la creatividad, porque al explorar tu propio cuerpo, al ir creando movimientos naturales, se abre espacio a la imaginación y puedes crear historias, escenas y dar significado a aquello que se había atravesado en tu cabeza de forma espontánea y natural.

if_smile_925912Mejora el ánimo

Al mover el cuerpo y dejarlo libre se genera una sensación placentera y estimulante a la que se suma una concentración que permite evadirse de los problemas y preocupaciones. Se reducen los niveles de estrés y tensión que dejan paso al bienestar.
El motivo no es otro que el hecho de que al bailar, al igual que al hacer algún otro tipo de ejercicio, desprendemos endorfinas, hormonas llamadas de la felicidad, que son las responsables de bajar los niveles de ansiedad y mejorar el estado de ánimo, entre otras.

Lo sabe bien Elvira, que, además de vocalista y compositora en el grupo musical “Pez Globo”, es bailarina de danza contemporánea.
Para mí la danza es la compañera que da libertad. Bailar me permite no pensar en nada, concentrar toda mi energía en una sola cosa y eso me hace sentir muy libre.
Así que a nivel psicológico sería como meditar para mí, porque me trae paz.
También me hace ser muy consciente de mi yo. Porque, según como me encuentre, así me muevo. Y si abres mucho la escucha y el movimiento, puedes encontrar como un camino para el reconocimiento de cómo te comportas. De cómo estás. Y al mismo tiempo, como interaccionas muchas veces con un grupo, también te permite reconocerte cómo estás en el espacio y en comunicación con otros.
El cuerpo no miente. El cuerpo habla y por eso la escucha es muy importante.
Cuando tengo un problema y bailo, no recuerdo ese problema y me siento tan plena que cuando vuelvo a recordar ese problema, es más pequeño.
Como libero hormonas de la felicidad, pongo en marcha todo mi organismo. Y ese sistema neuroendocrino del placer se ve afectado muy positivamente cuando practico danza.
Precisamente esa escucha que menciona Elvira, facilita la toma de decisiones. De hecho, hay estudios, como el del psicólogo y antiguo bailarín, Peter Lovatt, del que se desprende que bailar mejora el ánimo y ayuda a la hora de tomar decisiones. En concreto, la improvisación mientras uno se mueve ayuda a enfrentarse mejor a dificultades para las que puede haber varias soluciones. Por el contrario, la danza coreografiada que requiere de movimientos más estructurados y precisos hace que el pensamiento trabaje problemas para los que hay una sola solución.

if_Doctors_2_753952Antidepresivo

Otro de los grandes beneficios es que es un escudo contra la tristeza. Investigadores de la Universidad de Örebro, en Suecia, realizaron un estudio titulado “Cómo influye la danza en la percepción de uno mismo” cuyo objetivo era comprobar si el baile influía en la salud y autoconfianza de los adolescentes con problemas de estrés y depresión.
Para ello escogieron dos grupos de niñas, unas iban a clases de baile de 75 minutos dos días a la semana y otro no modificaron sus hábitos con ninguna actividad. La conclusión fue que el 91% de las niñas que habían asistido a clases de danza interiorizaron sus problemas, los superaron y comenzaron a tener un mejor estado de ánimo.

Rosa Ayuso es una joven bailarina que comenzó su formación con la gimnasia rítmica y ahora ha dado el salto a la danza contemporánea. Ella nos explica a la perfección el estado emocional que le genera bailar.

El baile, concebido como movimiento corporal acompañante de un ritmo musical, siempre ha sido una de mis maneras de alejarme de la realidad.
El hecho de dejar tu mente racional a un lado para dejar paso a tu mente emocional, me hace sentir como si flotara y pudiera aparcar por un momento mis preocupaciones y problemas.
Defendería en ese instante la dualidad ritmo-mente, aunque creada claramente por esta última.
En el caso de la danza contemporánea no se trata únicamente de dejarte llevar por un tipo de ritmo, sino que creas en tu mente un espacio surrealista sobre el que bailar, por ejemplo sentimientos, o, incluso, un lugar que evoque en ti una sensación.
Y son todas las sensaciones que me transmite las que hacen que me guste cada día un poquito más.

if_sign_free_50576Libertad e inmenso placer, también en escena

Con ese título describe Leire Asarta, gran actriz componente de la compañía Snomians lo que implica la danza en su trabajo. Y es mucho más de lo que podéis pensar.

“Tienes que probar la danza contemporánea, para los actores es la más completa y te va a encantar”. Llevaba tiempo queriendo apuntarme y lo hice, la primera clase con Ana fue un desastre, no me enteré de nada y salí con las piernas temblando, pero quise seguir, y así hasta ahora, cinco años más tarde. Después del trauma de la profesora de clásico de pequeña, la danza me devolvió toda la satisfacción que no pude disfrutar.
Ahora bailo contemporáneo, pero cualquier tipo de danza me aporta algo, he pasado por el clásico para adultos, claqué, jazz… En mi trabajo como actriz todo suma, y la danza es una de las disciplinas que hace que me sienta segura con mi cuerpo, que lo tenga en cuenta, que tenga consciencia de él, de cómo lo utiliza cada personaje, las manos, la postura, la forma de caminar…
Soy consciente de lo que ve el público a nivel corporal y puedo utilizarlo a mi favor, con lo que el trabajo siempre es más completo. Puedo dibujar más conscientemente mis personajes en el escenario.
Aparte de lo físico, mis instrumentos a la hora de actuar también son la voz y la emoción, y la danza está directamente ligada con estas dos, al bailar se activan resortes emocionales, se sueltan bloqueos y la emoción fluye mucho más orgánicamente. Necesito mi instrumento bien afinado y entrenado para soltarlo en ensayos y actuaciones.
Cuando bailo lo olvido todo, cuando entro con un problema salgo sin él, es uno de los momentos en los que estoy totalmente presente, me ayuda a conectar conmigo y con la gente con la que estoy bailando. Ejercito mi cerebro y mi memoria coreográfica.
Para mí se ha convertido en una necesidad, en una forma de mostrarme, me veo mejor, me siento mejor, disfruto incluso con los dolores y las agujetas que conlleva y me ayuda en mi trabajo como actriz.

if_android-brain_1291783Beneficios para el cerebro

Y aquí no acaban los beneficios de darlo todo en la pista de baile. ¿Sabías que el esfuerzo que requiere bailar al memorizar los pasos ayuda a ralentizar el envejecimiento del cerebro porque exige tomar microdecisiones? Pues así lo afirman en un estudio elaborado por un equipo de científicos de la facultad de Medicina Albert Einstein de Nueva York. Al tener que hacer un esfuerzo para poder recordar los movimientos, disminuye la pérdida de volumen del hipocampo (área del cerebro que regula memoria). Lo que la convierte en una herramienta muy útil en los casos de pacientes con demencia.
En el análisis compararon el baile con otros ejercicios mentales como leer, resolver crucigramas, pasatiempos, etc., y físicos como montar en bicicleta o pasear. La conclusión fue que los crucigramas disminuyen alrededor de un 47% el riesgo de demencia, mientras que bailar con asiduidad lo hace hasta en un 76%.

Espero que después de leer los testimonios de estos “cracks” de la danza no pienses que la danza no es para ti. No importa lo bien o mal que te muevas. Simplemente, muévete. No importa lo flexibles o rígidas que sean tus piernas. Déjalas fluir.
Tú baila, solo baila.

 

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