Cómo superar el miedo a empezar

(Este post lo escribí escuchando “Just Breathe” de Pearl Jam)

El que fuera un instinto primario de supervivencia animal que hacía huir de una amenaza o enfrentarse a ella para salvarse, ha ido tomando un cariz negativo y preocupante para el ser humano. El miedo atrapa, se aferra a las entrañas. Le oímos rugir mientras doblega a nuestro ego…

 

Lo sabe bien el filósofo José Antonio Marina, quien en su libro “Anatomía del miedo” narra cómo “a estas alturas de mi vida, he llegado a ser un experto en miedos. Los he vivido, los he estudiado y he soñado con la valentía como otros sueñan con el poder, la riqueza o la salud. De todas las emociones que amargan el corazón humano –y son muchas- la gran familia de la angustia, la timidez, la inquietud, el terror, la vulnerabilidad, es la que más me ha preocupado, y la experiencia me dice que no es una rareza  mía”.

Debo reconocer que me consuela pensar en la universalidad de este sentimiento y saber que al resto de la humanidad le ocurre lo mismo. Te juzgas, te criticas, te limitas…

Y uno de los temores surgió precisamente al iniciarme en el mundo del blog y por ello le dedico el primer post. El miedo al comienzo.

Un miedo al que acompaña el temor a fracasar, a no estar a la altura, a no cumplir expectativas, a no ser capaz de aportar algo a los demás…

Esos temores son, según explica Marina en un artículo en El Cultural de El Mundo:

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Y pensar en todo eso que puede pasar es lo que nos echa atrás.

Pero al igual que hay temor, hay valentía, y esta no consiste, al menos en mi experiencia, en establecer encarnizadas batallas contra él, sino en aprenderlo, en saber reconocerlo y asumirlo como propio que es, para ser capaces de apaciguarlo cuando sobrevenga y dejarlo atrás.

1. Enumera tus miedos en voz alta

Muchas veces nos cuesta gestionar las emociones de este tipo, por lo que decidimos “apartarlas” de nuestra mente y “que sea lo que Dios quiera”. Pero no podemos dejar en manos de divinidades lo que nos corresponde hacer a nosotros. Por ello, es importante sentarte y dedicarte un tiempo para que pienses bien en lo que realmente te asusta y en por qué. Parece imposible, pero te aseguro que salen cosas. Sobre todo tranquiliza poner en perspectiva. Salirse, verlo “desde fuera”. ¿No te ocurre que, cuando un amigo te cuenta lo que para él o ella es una dificultad, tú ves que no es tal y eres capaz de aconsejarle o darle tu opinión racional y serena? Pues esto mismo lo puedes hacer con tu “yo miedoso”. Háblate. “Me da miedo equivocarme porque eso significaría que no valgo para ese trabajo. Me da miedo escribir en un blog porque lo va a leer gente y me van a criticar. Me da miedo empezar un curso por si no caigo bien a la gente…”.

2. Enumera tus virtudes (no seas Calimero)

No como en una entrevista de trabajo, sino para que observes que, efectivamente, tienes las cualidades, y no porque te las digan los demás, sino porque, efectivamente, eres capaz, sabes hacer muchas cosas. A mí particularmente me costaba, porque siempre me he dicho que “soy aprendiz de todo y experta en nada” y, claro, todo tu entorno responde que eso no es así, que tienes muchas cualidades, que eres tal, que sabes hacer cual… Y sí, sé lo que estás pensando. Eso no ayuda. Sí que te levanta un poco la moral, pero se pasa pronto. Por eso es importante ser consciente de lo que sabemos hacer y decírnoslo. Muchas veces no lo hacemos porque pensamos que entonces seríamos unos “creídos” o sentimos la presión de “y si un día no sé hacerlo o lo hago mal, qué vergüenza voy a pasar”. Y aquí te diré… Nadal es un referente del mundo del tenis. ¿Acaso no ha perdido el muchacho algún campeonato? ¿Acaso no ha jugado mal algún que otro partido? Y eso no significa que no sepa jugar al tenis, sino que todos los seres humanos (y no sólo tú) se equivocan. Sé que parece un cliché, pero es que sucede.

3. Por qué merece la pena empezar

Es importante buscar un refuerzo positivo, motivos “reales” (ojo, insisto en el término real porque muchas veces en nuestro afán de encontrar motivación se nos va un poco de las manos y nos fijamos objetivos que, si bien no son imposibles, al menos no serán cumplidos a medio plazo y eso se puede tornar en frustración) por los que merece la pena dar ese paso y comenzar en un nuevo proyecto, trabajo… Desde que vas a ganar un sueldo que te permitirá disfrutar del ocio, a que aprenderás cosas nuevas, podrás poner en práctica tus habilidades, conocerás gente… Insisto, todo vale mientras tengamos los pies en el suelo 😉

4. Déjate sentir el miedo

Ocurre como con la pena (a la que dedicaré un futuro post). Es bueno dejarlo sentir en las tripas o donde se encuentre ese temor (el pecho, el corazón, la frente…). Dedícate un tiempo para estar solo y deja que fluya. Sin pensar, sólo sentir. Va a parecer que no puedes y que vas a explotar, pero te aseguro que te va a llegar. Sería, hablando pronto y mal, un “cágate de miedo”. Y si tienes que llorar, llora. Y si quieres gritar, grita. Es tu momento del cara a cara con él. El sudor frío, el hormigueo de ponerte en situación… Os estáis conociendo.

5. Familiarízate con él. Es crónico

Efectivamente, el miedo es universal y está latente. Siempre va a haber situaciones en las que le dé por salir, pero si hemos sido capaces de conocer “de qué palo va”, podremos, ya no enfrentarnos a él, sino asumirlo y seguir avanzando dejándolo atrás.

Por poner un ejemplo, sería algo así como: Quiero atravesar el pasillo para llegar a mi habitación, pero está completamente oscuro. Me da miedo atravesarlo, pero mi yo realista sabe que no hay monstruos ni fantasmas por medio que me vayan a hacer nada (aunque crea que los estoy viendo. Recuerda que hemos activado el modo modo realista) y que mi cama está al otro lado y quiero irme a dormir. Así que voy despacio, me tiembla el cuerpo, me sudan las manos, se acelera mi respiración, pero estoy caminando porque sé que esto es lo que pasa cuando tengo miedo. Y mientras lo voy pensando… ¡he llegado a mi cuarto!

Para muestra, un botón

Aquí os dejo un vídeo que ha sido el motor de mi miedo junto con este post. Se me ocurrió la idea, me emocioné y le puse ganas, pero al empezar a hacerlo me asusté. Aún no sé usar el Adobe Premiere para montar vídeos, se nota que las grabaciones son caseras. No soy psicóloga y seguro que mucha gente me va a criticar. Aún así, decido hacerlo porque me parece que la idea del proyecto es buena. Porque, aunque no sé usarlo, me estoy documentando para aprender a hacerlo y porque esto me va a permitir mejorar. Porque las críticas también te construyen, y porque sencillamente quería intentarlo.

Música del vídeo:”Exile vilify“(instrumental cover)- The National
Muchas gracias a todos los que habéis participado en este “miniproyecto”. Os quiero.

 

 

 

6 Comments
  • raquel
    Posted at 15:56h, 07 octubre Responder

    El punto 4 me ha encantado, como que se te eriza el vello, así que estoy deseando que escribas sobre la pena. Me parece muy interesante el papel que juega todo esto en nuestras decisiones tanto diarias y cotidianas como en esas ocasiones puntuales y quizá más importantes. Aunque al final todas y cada una son decisivas. Feliz debut! y enhorabuena!

    • menteychocolate
      Posted at 22:34h, 11 octubre Responder

      Muchas gracias Raquel por comentar y por tu apoyo incondicional

  • virjiro
    Posted at 21:37h, 09 octubre Responder

    Genial!! Sobre todo muy valiente el último punto. Qué difícil se nos hace mostrarnos vulnerable!

    • menteychocolate
      Posted at 22:36h, 11 octubre Responder

      Gracias virjiro, tienes toda la razón, qué difícil, pero qué bien sienta cuando lo haces 😉

  • Gerardo.G.Asensio (@gerardogasensio)
    Posted at 18:45h, 11 octubre Responder

    Genial el post, y ademas me encanta la cancion!

    • menteychocolate
      Posted at 23:08h, 11 octubre Responder

      La verdad es que es “un temazo”, Gerardo, JJJ. Me alegra que te haya gustado el post. Gracias por leerme. Un abrazo

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